Ronda muerte en zona de “dosificación de usuarios” de terminal Pantitlán—La Paz  

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Autoridades desdeñan riesgo de tragedia

Por Javier Ramírez

Ciudad de México, México.— Con un servicio de quinta agudizado por las lluvias y rebasado, sin suficientes medidas de protección civil, carencia de personal de vigilancia para atender a cientos de usuarios, en las estaciones terminales de casi todas las doce líneas del Sistema de Transporte Colectivo (SCT) Metro en la horas pico, ronda la muerte, en especial en la zona de dosificación conocida como serpentario punto negro  en la estación terminal Pantitlán que comunica a la Línea “A” Pantitlán—La Paz en la hora pico nocturna.

Esa supuesta dosificación como le llaman las autoridades del SCT—Metro, a cargo de Florencia Serranía Soto, ha dejado a muchos usuarios lesionados de dedos, manos, mueñecas, rodillas y pies sin que ese sistema de transporte se haga cargo de nada. De acuerdo a reportes de los empleados no existe ningún seguro por accidente en esas instalaciones.

Las gran cantidad de usuarios, en las horas pico en especial en la noche, como ya es una mala costumbre, rebasa a los empleados en las zonas de dosificación en donde ocurre de todo. Ahí, durante todo el día, también se dan vuelo los asaltantes que aprovechan los ampujones para despojar de sus pertenencias a los usuarios. Toda una calamidad.

La titular del STC Metro, Serranía Soto, se negó a charlar con Vorágine sobre el riesgo latente que representa la acumulación de personas en esas llamadas zonas de dosificación y una posible tragedia humana que todos los días se presenta en especial en la estación terminal Pantitlán que comunica a la Línea “A”.

Cada día que pasa el problema se agudiza más, pues los usuarios, por querer llegar rápido a su destino en esa conflictiva línea “A” que va de Pantitlán a La Paz, a gritos y mentadas de madre en contra de los responsables del servicio para que abran la puerta estrecha del “dosificador”.

Cuando pasan los minutos sin respuesta esa masa humana se ha llegado a convertir en una turba humana enloquecida que empuja hacia adelante para  apachurrar a los de adelante casi al grado de asfixiar a sus semejantes sin importarles nada, en donde salen muchos lesionados de dedos, manos, pies.

Para muchos usuarios se ha convertido en un reto pasar esa puerta del “serpentario punto negro” en Pantitlán, pues, cuando logran presionar a los empleados a abrir la puerta, pese a que el andén está su máxima capacidad.

Cuando rebasan el marco de esa puerta, con celular en mano se comunican con las personas—espectadoras, quienes están en un paso de esa estación, gritan locos, ambos bandos, “selfie, selfie, selfie” y empiezan a tomarse fotografías.

Sin importarles poner en riesgo la vida de decenas de personas que no empujan y les toda la peor parte.

En ese momento se nota que el número de vigilantes que están para controlar a cientos de usuarios se ve superado y sin poder hacer nada. Ante esa situación, muchos usuarios prefieren esperar a que la cantidad de usuarios disminuya para poder abordar el tren rumbo La Paz, en el mismo interior de la estación Pantitlán.

De acuerdo a información proporcionada a Vorágine en esa terminal Pantitlán que confluyen las líneas 1, Observatorio—Pantitlán, 5 Politécnico—Pantitlán y 9 Tacubaya—Pantitlán, existen 150 elementos por turno, pero reconocen que esos elementos son insuficientes para tal cantidad de usuarios.

En la zona del “serpentario punto negro”, hay unos 30 vigilantes de la Policía Auxiliar para abrir y cerrar las tres puertas: mujeres, hombres y la que está a un costado de la zona de dosificación. Todos los días, según reportaron algunos vigilantes, se acumula la gente y casi nadie quiere estar en ese turno por ser muy conflictivo. Uno de ellos, muestra los raspones que le tocaron por cerrar la puerta de manera violenta e impedir que se acumule demasiada gente en el andén.

Una medida de protección civil en esa zona, sería impedir que la gente se acumule en esa zona de dosificación y enviarla hacia la otra puerta que está a en su costado. Pero, no, quieren que haya una tragedia en uno de estos días y tal vez su propósito se cumpla ante el grado de irresponsabilidad y falta de personal para atender esa demanda gigantesca de usuarios.

A una petición de información al jefe de prensa, Julio Martínez sobre lo que ocurre en esa estación terminal Pantitlán—La Paz, las autoridades del STC Metro nunca mencionaron lo que ocurre en esa zona.

Y para taparle el ojo al macho, informaron que las acciones de dosificación y encauzamiento de usuarios, se realiza en estaciones de correspondencia como Mixcoac, con la Línea 12; Tacubaya con las Líneas 1 y 9; Tacuba con la Línea 2 y El Rosario con Línea 6.

En estaciones de gran afluencia como Mixcoac, Tacubaya y Refinería de la Línea 7 del Metro se implementa una medida de encauzamiento y dosificación de usuarios, a fin de evitar accidentes o escenarios de riesgo por saturación en andenes y trenes.

El encauzamiento en la estación Mixcoac Línea 12 hacia la Línea 7 y viceversa, tienen el objetivo de atender la capacidad de transportación entre dos líneas que difieren en características.

En este caso en específico, la capacidad de carga de los trenes que circulan en Línea 12, tienen suficiencia para transportar 2 mil 100 personas por tren, lo cual supera la capacidad de los trenes de la Línea 7, diseñados para mil 530 personas, a su máxima capacidad.

Esperemos que no sea demasiado tarde para que reaccionen las autoridades y actúen en consecuencia, porque los muertos siempre los pone la población civil ante un servicio de transporte colectivo de pésima calidad.