Unión Europea, sin liderazgo político en la reconfiguración mundial

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Ciudad de México, México.– La Unión Europea (UE) enfrenta una crisis de liderazgo y credibilidad que le impide asumir un papel protagónico en la nueva configuración geopolítica y económica que se vive a nivel global, coincidieron en señalar académicos internacionalistas de la UNAM y de la Universidad Panamericana.

Durante la conferencia El lugar de la Unión Europea en el mundo de cara a los grandes conflictos internacionales, el responsable del Programa de Estudios sobre la Unión Europea de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, Luis Antonio Huacuja Acevedo, comentó:

Aun cuando después de la caída del muro de Berlín se reforzó la idea de que la UE debería transitar hacia una política exterior y de seguridad y defensa común, ha sido un proceso complicado y lo que se observa es que en los conflictos recientes la postura de los países europeos se encuentra dividida y, en ocasiones, hasta confrontada.

Señaló que la realidad es que la política exterior no es única, sobre todo cuando descansa en los intereses de cada país.

Por ejemplo, dijo, cuando la invasión estadounidense a Irak algunos países apoyaron a Estados Unidos en temas como la independencia de Kosovo, en la cual la Unión Europea en general está de acuerdo, pero si se le pregunta a España o a Grecia la idea no es de su agrado. En otros asuntos, como el ingreso de Palestina a la UNESCO ¿quién tendría un argumento válido para impedirlo?, sin embargo, unos países votaron a favor, otros en contra y unos más nunca se definieron.

“La realidad es que, en la mayoría de los conflictos recientes, la Unión Europea vota dividida, no está haciendo la diferencia y su peso en los organismos multilaterales es absolutamente irrelevante”; es algo que esa comunidad no se debe permitir.

Nuevo juego político

La internacionalista de la Universidad Panamericana, Mónica Laborda Sánchez, destacó que el orden global existente a partir de la Segunda Guerra Mundial ha cambiado definitivamente y el mundo asiste a otro tipo de equilibrios de pesos y contrapesos en este ajedrez geoestratégico global.

En este contexto, apuntó, los estados miembros de la Unión Europea no pueden competir en solitario, deben hacerlo pensando en todos los países emergentes.

Solo hay una vía para que las naciones europeas participen en este nuevo juego político, y es unirse; esta necesidad de mayor integración en materia de política exterior se ve incrementada por los grandes desafíos en las fronteras de Europa, como los que se enfrentan ahora en materia de seguridad con la guerra en Ucrania y en Medio Oriente

Para la UE es imperante lograr estrategias de política exterior adecuadas a los distintos escenarios y que impliquen a todos los miembros, no debe hablar de manera solitaria.

“La salida de la canciller alemana Ángela Merkel por 16 años, ha marcado un antes y después en el liderazgo europeo; frente al mundo hay una carencia de líderes en esa región y definitivamente eso es un punto de quiebre en el papel que está jugando la UE a nivel internacional”, manifestó.

En su oportunidad, el investigador del Centro de Estudios Europeos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Dámaso Morales Ramírez, aseveró que la Unión Europea tiene dos caras en donde, por un lado, está la parte técnica, comercial y de cooperación en la que de alguna manera puede haber consenso, negociación y acción política conjunta.

Pero, por el otro, se encuentra el tema de la política de seguridad en donde cada uno de los 27 países miembros defiende sus propios intereses, además de que en muchos de ellos sigue imperando el supranacionalismo o intergubernamentalismo.

“El problema es que tenemos una Europa con diversos países muy nacionalistas y en algunos casos, como Francia, la amenaza del ultranacionalismo amenaza con resurgir”, precisó.

A estos gobiernos, subrayó, no les gusta la propuesta de una comunidad de defensa, un comando o un ejército común, por el solo hecho de que serían manejadas fuera de su propia soberanía.

Morales Ramírez estimó que la UE debe asumir su propia reconstrucción y su papel protagónico en el escenario internacional, a través de un nuevo liderazgo en los organismos multilaterales.