Sobrevivimos a la Economía Ficción

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Análisis a Fondo

Según el INEGI el “producto” va “a todas moders”

A Meade K. lo que le importa es pintarse tricolor

Por Francisco Gómez Maza

Se juegan tantos distractores en el ambiente, como los problemas de la procuración de justicia (no hay procurador, no hay fiscal anticorrupción y, en pleno proceso electoral, el fiscal electoral está cesado porque investigaba la corrupción que preñó la campaña priísta de  2012 con dinero brasileño), por ejemplo, o el incremento de la actividad de la delincuencia organizada, o las sospechosas tardanzas en la reconstrucción de los daños que dejaron los terremotos de septiembre (¿están robándose los apoyos millonarios venidos del exterior y de mexicanos solidarios con los damnificados?), que a nadie le importa la marcha de la economía real, la que no da de comer a los mexicanos, la que no permite que se curen, la que no impide que mueran de enfermedades curables, la que no les da la oportunidad de estudiar, o de vivir dignamente, con justicia

Nadie desde el gobierno da indicios de que le esté importando el comportamiento del producto. A nadie le interesa que los mexicanos medio vivamos en un economía que, aunque no quieran aceptarlo los economistas del gobierno, apenas si camina como chencha, aunque el INEGI, los seudoeconomistas de Meade, los ultra conservadores del banco central, traten de matizar, de ocultar el sol con un dedo y traten de presentar porcentajes pírricos como exitosos. Meade está más preocupado por andar echando imagen, pues alguien le dio que podía ser el candidato del PRI, siendo un ente desclasificado y sólo movido por la ideología, esa ideología que reclasificó Goebels para los alemanes, que va en contra de la conciencia de clase y del espíritu de solidaridad con las mayorías paupérrimas, que ya no quieren queso sino salir de la ratonera.

A Meade, alguien le dijo que era el elegido para ser el candidato (no para ser el presidente, porque para ser presidente un priista tiene que hacer trampa, chanchullo, transas con alguien similar a Odebrecht, actos masivos de corrupción, comprar conciencias, sobajar dignidades, embarazar urnas, entre otras proezas.) Y ahora, con esa carita de ángel violado, se dedica más a la politiquería, a dejarse ver por lo que antes, mucho antes, eran las fuerzas vivas del partido (no se olvide de que Meade es el ícono del prianismo o panpriismo), un presonaje sin bandera, más que la banderola del oportunismo. Pero le dijeron que es el bueno y anda como loquito vendiendo su cara de tonto por todas partes, y a la economía que se la lleve el carajo, que la mee el perro como dicen en mi terruño.

Y eso que los del INEGI hacen su tarea para ocultar la cara fea del sistema, del modelo manchesteriano, populista, demagógico, de la fallida economía mexicana. Destacan como si fueran grandes triunfos, o milagros los endebles movimientos del producto, que no importa que suba o que baje porque, suba o baje, no deja de ser una economía de pueblo viejo, abandonado, de tierras secas y siembras de temporal. Qué más da que el producto haya tenido un retroceso trimestral (¡OHY!) “por primera vez en 4 años”. Que yo vea, la economía no ha pasado de un crecimiento de 2 por ciento anual desde que el asesino de Díaz Ordaz la llevó al 6 por ciento, gracias a las habilidades administrativas de don Antonio Ortiz Mena, a quien tuve el honor de conocer y de entrevistar, precisamente en aquel paraíso de Río de Janeiro, la tierra del bandido de Odebrecht, dedicado ahora a alimentar la corruptibilidad de los gobiernos latinoamericanos y de otros lares, que por cierto han aceptado que fueron corrompidos. El único delirante incorrupto es el PRI de Peña Nieto, que quién sabe de dónde sacó tanto dinero para comprar los votos con los que le ganó a Andrés López Obrador.

Así que, amigos, y se los dije en una columna de hace dos años, llegó el momento en que la crisis económica va a agudizarse, el peso va a devaluarse, la delincuencia organizada va a fortalecerse aún más, la inseguridad crecerá, las matanzas de niñas bonitas se incrementará, y a nadie le importará la marcha de la economía, que ellos personalmente gozan de economías millonarias, unos, y multimillonarias otros (todas sacadas del Erario u obtenidas gracias a un burro muerto, y que los trabajadores, de las empresas medianas para abajo, arreen y los hijos de los obreros adelgacen y mueran de hambre. No estoy hablando de memoria. Si digo estas cosas es porque tengo los pelos de la mula en las manos y porque conozco el cebo de mi ganado. Los políticos mexicanos lo único que buscan es enriquecerse ellos y sólo ellos. Mentira que les importe la patria, mentira que amen a México, mentira, sólo mentiras…