Considera Carabias que democracia y medio ambiente, historias entrelazadas

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Democracia
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Ciudad de México, México.– “Sin democracia, no se hubiera podido consolidar la política ambiental en México”, afirmó la bióloga e investigadora Julia Carabias Lillo, al impartir la Conferencia Magistral “Medio Ambiente y Democracia”, con la que el Instituto Nacional Electoral (INE) inició el Ciclo de Conferencias Estacionales 2019.

En el Auditorio del Instituto, al presentar la Conferencia Magistral, el Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, subrayó que la vida en democracia trasciende el aspecto técnico de las elecciones.

“En el INE sostenemos que la democracia va más allá de la mera realización de elecciones, aunque también asumimos que sin elecciones no hay democracia, y por ello mismo asumimos que la deliberación informada nutre ese subsuelo del que la democracia se alimenta, que es el pluralismo no solamente entendido desde el punto de vista político, sino el pluralismo en todos los ámbitos de la recreación de sociedades diversas; tanto desde el punto de vista de posiciones respecto, por ejemplo, al medio ambiente, como también concepciones de la vida”, señaló.

Explicó que la intención de realizar estas conferencias es que el INE, que es la casa de la democracia, sea también la casa de la reflexión sobre esta forma de gobierno.

En su conferencia, Julia Carabias Lillo, integrante de El Colegio Nacional, afirmó que en México la política ambiental y la democracia se han venido construyendo de manera entrelazada.

“La política ambiental en México es muy joven, tan joven como la democracia, y hay que reconocer que, sin democracia, no se hubiera podido consolidar la política ambiental”, afirmó.

Ante consejeras, consejeros y estudiantes de biología, Julia Carabias hizo una narrativa de cómo se ha venido construyendo la democracia y la política ambiental en México en el último siglo, desde la Revolución Mexicana y el artículo 27 constitucional, que regula el aprovechamiento de los recursos naturales, pasando por los años ochenta, con la construcción de la primera ley ambiental, que reflejó el pluralismo que había en la Cámara de Diputados, hasta las reformas que establecen en la Constitución el derecho a un medio ambiente adecuado y el derecho al agua.

Subrayó que tanto la construcción de políticas públicas como el andamiaje legal no se podrían explicar sin democracia. “La política ambiental costó décadas y no ha sido un asunto sólo de gobierno, sino un asunto que la sociedad demandó, luchó, participó, conquistó, defendió, y que es la herencia de una construcción colectiva”.

Por ello, la investigadora reconocida con la Medalla Belisario Domínguez, también habló sobre los riesgos que existen en materia ecológica, como la reducción del presupuesto para la preservación del medio ambiente que ha disminuido un 42 por ciento de 2015 a la fecha.

Anticipó que, si las políticas y programas ambientales no se construyen con la participación de los actores involucrados, se pueden generar tensiones y problemas sociales.

El medio ambiente no puede estar sometido al voto popular, dijo, y el Estado está obligado a velar por él.

Carabias Lillo advirtió que “superar la pobreza, lograr la equidad, la justicia, el bienestar social, no es posible si no revertimos el deterioro del medio ambiente; no es posible si seguimos posponiendo las grandes decisiones en materia de desarrollo sustentable y esto requiere la consolidación de estas estructuras democráticas que, en nuestro país, tanto trabajo nos ha costado construir”.

Lo ganado no es territorio conquistado definitivamente: Ciro Murayama

Al comentar la conferencia, el Consejero Ciro Murayama Rendón, coincidió en que los avances logrados no son suficientes “el ecosistema político que hace posible el florecimiento y la preservación de las políticas medioambientales; también la democracia es uno de los ecosistemas que pueden estar en riesgo y lo ganado no es territorio conquistado definitivamente”.

El deterioro del medio ambiente, abundó, se vuelve un asunto al cual no le pueden dar la espalda las democracias, ni la deliberación democrática y en el cual se requiere la intervención de un Estado, “que pase por procesos de deliberación, construcción de acuerdos, planeación y haga respetar las normas, porque si el Estado o los gobernantes sólo se atienden a los ciclos electorales, se va a seguir perdiendo el medio ambiente”.