Garantizar seguridad de 500 mil viajes diarios de ciclistas; necesario ser visibles, moderados en velocidad y previsible en ruta

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DF
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Ciudad de México, México.– En la capital del país se realizan ciclistas unos 500 mil viajes, en promedio, por lo que es necesario de garantice su seguridad y es necesario se hagan visibles, moderados en velocidad y previsible en ruta, señaló Antonio Suárez Bonilla, coordinador del Laboratorio de Movilidad e Infraestructura Verde (Labmov) de la Facultad de Arquitectura (FA) de la UNAM.Añadió que “queremos salir de casa, pero también queremos regresar”, añadió Suárez Bonilla,  como propósito y consigna en torno a la seguridad de los ciclistas en la Ciudad de México.El también académico manifestó que es de alta complejidad saber cuántas personas utilizan este medio de transporte en la CdMx, pero estimó alrededor de 500 mil viajes diarios, por lo que cada vez es más trascendente garantizar su tránsito seguro.

Los tres consejos básicos para la seguridad en bicicleta son muy simples: “el primero es el ser visible, para eso generalmente hay que portar un chaleco, que puede salvar tu vida, tal vez más que un casco; segundo, es ser previsible, que tengas una trayectoria que permita al resto de los vehículos saber qué es lo que vas a hacer; y la tercera es la velocidad, no ir más rápido de lo que permita la bicicleta adecuadamente y para que los automóviles puedan frenar”.

Una movilidad adecuada requiere de reglas que atañen a los ciclistas, como ser predecibles, no ir sobre la banqueta, ni subir y bajar, ejemplificó Suárez Bonilla; pero también aspectos que incumben a la ciudad, como el diseño de las vialidades.

Existe una supuesta disputa sobre quién es el dueño del carril; no obstante, en el más reciente reglamento de tránsito el ciclista tiene prioridad mientras no sean vialidades primarias.

“El que tiene la mayor prioridad es el peatón, luego sigue el ciclista y finalmente el auto, dentro de lo que se conoce como la escala de la pirámide de la movilidad; pero esto no aplica para todas las calles. Por ejemplo, hay vialidades en donde el ciclismo está prohibido, como los carriles del Metrobús y vialidades primarias como Periférico y Viaducto”.

Vida en dos ruedas

Rumbo a Ciudad Universitaria, José Diego Contreras cayó de su bici una tarde de junio de 2012, pero se levantó para concretar un proyecto de movilidad en dos ruedas. La bici y la vida dan muchas vueltas, la carrera y trayectoria del alumno del Centro de Investigaciones en Diseño Industrial (CIDI) de la FA ahora van en equilibrio y avanzan.

“Era como un sueño, veía todo nublado y no sabía quién era, dónde estaba, qué estaba haciendo ni qué había pasado; la gente me empezó a decir ‘te atropellaron, no te muevas, ya viene la ambulancia’, fue cuando recordé que iba en bicicleta”, relató.

En ese entonces, el también becario del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) se puso de pie y junto a David Alejandro Torres, también estudiante del CIDI, y el profesor Roberto González Torres diseñaron el nuevo modelo para el Sistema Bicipuma, rodada 26, llanta todo terreno y un cuadro bajo de aluminio. “Se pretendía darle rasgos de la silueta del puma y del cóndor andino, animales emblemáticos universitarios”, la bici circula en CU desde 2016.

“Dejé el ciclismo justamente por esta situación de seguridad, por eso recomiendo usar elementos reflejantes siempre, sobre todo de noche; es importante portar chaleco, o alguna luz extra en la bicicleta. También es vital no cometer imprudencias, no tratar de ganar pasos, no pasarse los altos, no circular en la banqueta, tampoco en sentido contrario ni invadir carriles que no son para bicicletas, como el del Metrobús. Lo más importante y fundamental es usar el casco”, reiteró.

“Por lo que me contaron quienes me ayudaron, un autobús le pegó a la llanta de atrás, salí volando y caí sobre el pavimento; afortunadamente no me impactó de lleno y portaba el casco, pero aun así tuve una fisura en el cráneo que implicó muchos problemas. Fue un proceso de recuperación de aproximadamente año y medio, tanto físico como psicológico.

“Fue paradójico que por una bicicleta pude haber dejado de hacer muchas cosas, pero también pude terminar la carrera con un proyecto relacionado (Bicipuma 2016); ahora sólo pedaleo sobre ciclovías y últimamente me muevo en motocicleta por las distancias; en ésta me siento más seguro…”, concluyó.