Lamenta ALDF expulsión de embajador norcoreano de territorio nacional

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Ciudad de México, México.– El presidente Enrique Peña y el canciller Luis Videgaray actuaron unipersonalmente para atender las presiones del gobierno de los Estados Unidos al declarar persona Non Grata al embajador de la República Democrática Popular de Corea, Kim Hyong Gil, afirmó la diputada Elizabeth Mateos.

Dijo que dada la relevancia del caso, el Gobierno Federal debió escuchar al Senado de la República para actuar con toda responsabilidad en la aplicación de la Política Exterior de México, como está enunciada jurídicamente.

La presidenta del Comité de Asuntos Internacionales de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), señaló que los titulares del Ejecutivo y de Relaciones Exteriores abusaron de las prerrogativas que les otorgan los cargos, al tratar de cumplir con la resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas sobre Corea del Norte.

Advirtió que ningún gobierno extranjero, organización u organismo es supranacional ni puede vulnerar nuestra Carta Magna, y que con sus acciones se violentó el derecho internacional y el derecho diplomático multilateral para establecer acuerdos.

Mateos Hernández reconoció que representa una amenaza la reciente actividad nuclear de la República de Corea del Norte, pero las acciones que se tomaron en nombre de México pueden poner en peligro a nuestro país y a sus habitantes.

Urgió al Gobierno Federal a que se retire de toda asociación de guerra y de conflictos internacionales de los Estados Unidos y sus aliados para no destruir tampoco el prestigio diplomático de nuestro país.

Recordó que el mexicano Alfonso García Robles fue impulsor del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, conocido como Tratado de Tlatelolco que, ante la crisis de los misiles en Cuba, en 1962. El diplomático promovió esfuerzos a favor de la paz y la reducción de armas nucleares; por ello, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1982.

De ahí que llamó a las naciones en conflicto a que actúen con calma y con cordura para la búsqueda de la paz, y que privilegien los buenos oficios a favor de una coexistencia pacífica para no volver a experimentar horrores del pasado, como los casos de Hiroshima y Nagazaki, Japón, donde murieron 105 mil y 120 mil personas, el 6 de agosto y 9 de agosto de 1945, respectivamente.