Convertido Centro Histórico en cueva de ladrones desde hace décadas

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Rentan a comerciantes establecidos y roban a transeúntes

Hay colusión de policías y ladrones

Por Javier Ramírez

Con 668 manzanas, 9.7 kilómetros cuadrados de superficie, cinturones de miseria, asiento de dos poderes de la Unión, con concentración económica y poblacional, el Centro Histórico está prácticamente en manos de la delincuencia desde hace desde décadas, tiempos priístas y perredistas, y los programas sociales para atender la pobreza han hecho nada en sanar las carencias de la población. Las autoridades lo niegan que sea cueva de ladrones.

Admirada su arquitectura que resume la historia de las épocas prehispánica, colonial, independiente y moderna de nuestro país, este territorio, casi sin ley, pues se encuentra dominado por el comercio ambulante que se mezcló con la delincuencia, desde hace varias lustros. Esta trae a raya a los residentes, comerciantes y a la población flotante sin que los gobiernos capitalinos y delegacionales perredistas hayan hecho nada para resolver tal situación.

Hoy en día la delincuencia alojada en las múltiples vecindades de los cuatro puntos cardinales en esa zona o que llega de fuera, hace de las suyas una y otra vez sin que la policía ponga remedio. Los malhechores rentan a los comerciantes, algunos de ellos sin hacer denuncia, y cobran derecho de piso, roban a los transeúntes celulares, carteras, pertenencias, y en algunos casos de plano en las afueras de las plazas comerciantes como la conocida Plaza de la Tecnología (Eje Central Lázaro Cárdenas y Uruaguay por citar un lugar) quitan con engaños el dinero de las personas que pretenden componer sus equipos de cómputo a un precio accesible, sin que la policía preventiva impida ese tipo de hecho. Los modus operandis de esos grupos son diversos y hasta llegan a cometer secuestros contra los viandantes de las céntricas arterias citadinas.

Los primeros años de los gobiernos perredistas, local y delegacional, era el año 2001, cuando se lanzaron a la aventura de terminar con esa mezcla de comercio informal y delincuencia que ubicaron, pero no pudieron o no quisieron.

Lo que sí hicieron fue pasar esas fuerzas vivas a las filas del sol azteca para que les dejaran votos, en otros casos no pudieron como fue con el grupo de Alejandra Barrios y su Asociación Cívica Legítima Comercial.

Unas de las que iniciaron el comercio informal en el siglo pasado, fue la desaparecida priísta Guillermina Rico, vendedora de limones en La Merced, que se convirtió en una cacique urbana y ya no perseguía dinero, sino poder. Heredó el poder a su hija Silvia Sánchez Rico, quien pasó a las filas perredistas.

Su cacicazgo de Guillermina Rico, duró 40 años y sus actividades jamás se limitaron al comercio en la calle y en tiempos de turbulencia política consiguió calles y dinero, así como por los menos siete plazas comerciales en el Centro Histórico, en donde se descubrieron fraudes.

Otra de las priistas y luego convertida en perredista, es Benita Chavarría, de la Asociación de Comerciantes en Pequeño, Semifijos no Asalariados Benito Juárez con influencia en Centro Histórico.

De acuerdo a información de Vorágine esas organizaciones se vincularon con presuntos delincuentes y a la fecha así funcionan y se dicen que están más fuertes que nunca. Las autoridades del Centro Histórico dicen que esa información de las bandas delictivas es confidencial y no puede dar a conocer.

El hecho es que hace 17 años, las autoridades del gobierno capitalino y delegacional se enteraron de la existencia de una infinidad de bandas delictivas relacionados con el comercio informal como Los Bonis; Lo Tobones, Los Panamá, Los 19, Los Bufos, La Banda del Sabú, Los Tonchjis, La Banda del Cinco, Los Aferrados, La Banda Bolivia, Los Margiles y Los Chineros, quienes entonces contaban con 18 casas de seguridad.

Los Panamá o Los Aferrados son grupos de golpeadores que operan en la cale de El Carmen, entre Colombia y Venezuela. Son de las bandas más peligrosas porque manejan armas de alto calibre, se dice que son 250 jóvenes, entonces el 70 por ciento eran menores de edad. Su punto de reunión es Moneda y Correo Mayor.

Los Globos operan enlas calles de Moneda y Correo Mayor, eran los más agresivos hasta que la policía detuvo a sus cabecillas y desde entonces poco se sabe de ellos.

Los Folgoneros, a su líder se le conoce como El Buny. Se desempeña en la explanada de Seminario.

Los Diez, su territorio son las calles de El Carmen, Guatemala y la acera oriente de Moneda.

A Los Vagoneros se les identifica entre los más peligrosos, ya que también portan armas de grueso calibre. Operan en la zona de Benita Chavarría y tienen su centro de reunión en la Plaza Pino Suárez.

Así han vivido en el Centro Histórico.

Hay bandas delictivas inestables, permanentes y circunstanciales, pero sus nombres es una información reservada por la oficina de inteligencia de la  Secretaría de Seguridad Pública y en su caso de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, declaró Jesús González Schmall, autoridad del Centro Histórico.

En entrevista con Vorágine periodismo de investigación, González Schmall reconoció que algunos policías están coludidos con los maleantes, y rechazó que haya un alto índice delictivo en el centro capitalino.

Explicó que el fenómeno delictivo con la “ocasión hace al ladrón, bien dice el dicho”, se acentúa el en Centro Histórico por el millón y medio de personas de población flotante cada día que hacen sus compras en esa zona.

Admitió que la policía y la Procuraduría General de Justicia capitalinas está rebasada por el número de población concentrada en el Centro Histórico, pero, defendió el trabajo que llevan a cabo. de la policía. “Semanalmente se detiene gente, se consignan, se someten a jurisdicción del Tribunal Superior de Justicia”, añadió.

Al reconocer que en las plazas comerciales se concentran los delincuentes locales y de fuera que salen de los reclusorios como en la Plaza de la Tecnología para cometer los delitos, el responsable de la Autoridad del Centro Histórico presumió que tienen control de los delitos, robo, homicidio y lesiones, para que no crezcan, pero todavía no es posible abatirlos.

“Se hacen toda clase de acciones y de operativos e investigaciones para hacerlo más eficiente, pero siempre como todos casos escapan hechos que no se pueden llegar a controlar”.

Desconoció la cifra precisa de los policías preventivas y auxiliares que vigilan el Centro Histórico, y aclaró que la Procuraduría capitalino notiene una labor preventiva, sino que conoce delitos consumados. Aunque, se le hizo referencia que hace operativos para detener delincuentes en flagrancia como hace unos días en Iztapalapa.

Mencionó que con la reforma penal limita mucho su trabajo, ya que, comentó, hay una instancia previa de conciliación entre la víctima y el victimario y esto le permite al ministerio público liberar al sujeto si es que voluntad de la víctima de un robo cuando le resarce el objeto perdido y en ese momento le otorga el perdón, y no se sigue la denuncia.

Al preguntarle sobre las bandas delictivas que cobran renta y derecho de piso a los comerciantes establecidos, dijo que no es delincuencia organizada que tiene como propósito el narcotráfico, lavado de dinero, secuestro.

“Aquí hay pandillas, evidentemente organizaciones que tienen esa actividad propia, bueno constantemente las estamos desbaratando, hemos pedido a los propios comerciantes que los denuncien, algunas quieren, algunas veces están atemorizados, que esa es una de nuestras grandes limitaciones, si nosotros no tenemos una denuncia con elementos es muy difícil accionar con el ministerio público para aprehender a una persona, tenemos que tener la colaboración de la víctima que no siempre la da por temor o falta de tiempo o por escepticismo que no tiene caso hacer una denuncia, sino se va a proseguir.

Todas las semanas capturaron a más de 100 personas, en delitos administrativos y en delitos penales”.

González Schmall recordó que el entonces jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera insistió en revisar la reforma penal para evitar que salgan los maleantes que cometen cierto tipo de delitos con agravantes como la extorsión en pandilla.

Las reformas penales van en contra de las víctimas, lo que se pensó que era una protección de las garantías por los inocentes que caen a veces sin haber cometido ningún delito se ha convertido lamentablemente en una protección a los delincuentes habituales que saben que el robo de una prenda de bajo costo no tiene casi penalidad, añadió el servidor público.

Negó que se haya perdido el Centro Histórico y dejarla en manos de la delincuencia e insistió en que el índice delictivo es menor a cualquier capital del mundo, y buscamos preservar la seguridad.

También rechazó que el Centro Histórico sea una auténtica cueva de ladrones cuando se le menciona la infinidad de lugares y calles del centro con presuntos grupos delictivos que desde hace años hacen su agosto con transeúntes y todo aquel que puedan robar o ultrajar.

La mayoría de los comerciantes y el 99 por ciento de la gente es gente honesta. “Hay evidentemente muchos pillos, hay de diversos niveles, hay algunos que nada más roban cosas de menor cuantía que lesionan a gente de muy baja condición económica, por lo tanto el daño es superior, esta proporción de robarse un celular me parecería una nimiedad, si a mi me dicen que se roban esta, pero a una gente tiene un ingreso mínimo, robarle un celular es quitarle varios días de trabajo e incluso su memoria para usarlo y la necesidad de llamar a su familia”.

La Autoridad del Centro Histórico reconoció que la cifra negra “es impresionante, la gente no denuncia, por desconfianza, por no tener tiempo, es inútil hacerlo porque no hay respuesta, todos estos elementos que tengo, y por eso el estudio no puede ser objetivo, nosotros tenemos conocimiento de lo que pasa de la autoridad en adelante”, aclaró.